- En la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, a los veintinueve días del mes de abril de 2010, a la hora 11 y 30:
CONVOCATORIA
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Con la presencia de los señores concejales que componen este cuerpo damos comienzo a la sesión de homenaje convocada para el día de la fecha con el propósito de conmemorar los treinta y tres años de la aparición pública de las Madres de Plaza de Mayo. Decimos “pública” porque la lucha por la verdad y la justicia por parte de todas estas señoras, quizás en forma desorganizada, comenzó mucho antes, pero fue un 30 de abril de hace treinta años cuando se organizaron y se manifestaron por primera vez en la Plaza de Mayo.
Se encuentran presentes las Madres de la Plaza de Mayo María Del Rosario Cerruti, Florentina Almaraz y Blanca Fleitas, como asimismo dos amigos y compañeros de la casa, Pedro y Cecilia de De Vicenti, hijos de nuestra ciudadana ilustre. la querida compañera Azucena Villaflor de De Vicenti. (Aplausos.)
Asimismo nos acompañan directores, docentes y alumnos de la Escuela Nº 14, la Escuela J. F. Kennedy, la Escuela Nº 17, la Escuela Nº 3 y la Escuela Media Nº 4; la Asociación Vecinal Martín Miguel de Güemes; María Balbuena, presidenta del Consejo de Desarrollo Familiar; Juan José Vila, ex defensor del pueblo de la ciudad y funcionarios.
Quiero destacar también la presencia de representantes del Sindicato de Trabajadores Municipales de Avellaneda y de nuestra querida Juventud Peronista.
Quedan en el uso de la palabra los señores concejales que deseen expresarse.
Tiene la palabra la señora concejala Alice.
Sra. ALICE.- Señor presidente: la verdad que me parece perfecto que hagamos y mucho más desde este lugar que somos representantes del pueblo elegidos democráticamente una práctica de la memoria de estos 33 años, que como bien decía usted fueron más. Porque quizás hacía un tiempo más que las madres estaban buscando a sus hijos, y que con la invitación de Azucena Villaflor se dirigieron a la plaza, exactamente un 30 de abril, en conjunto, y se mostraron públicamente.
Creo que el trabajo de las madres fue realmente encomiable. Siempre digo que lo más doloroso para una mujer es que le toquen a un hijo. A estas mujeres, que no sabían dónde estaban sus hijos, quisieron atropellarlas. No olvidemos que en esos años el terrorismo de Estado venía precisamente con una misión entre comillas del orden; lo único que ejercía era el terror. Y en ese ejercicio del terror se llevaron tres madres, entre ellas Azucena, para coartarles la libertad y que nunca más volvieran a pedir por sus hijos. Esa dictadura hasta había prohibido la palabra “desaparecidos”, y trataban a las madres como unas locas. Decían: “esas locas que paseaban en la plaza”, cuando en realidad ellas estaban buscando lo mismo que miles y miles de argentinos también buscaban en ese momento: no solamente la aparición con vida de sus hijos, sino la justicia.
Considero que todavía nuestra sociedad tiene una deuda pendiente. Quizás cuando se haga justicia con el último personaje que actúo en contra de todo un pueblo, recién ahí podremos cerrar algunas heridas, lo que no implica que no queden marcas. Y esas marcas precisamente son las que tienen que quedar en la memoria, para que recordemos y sepamos que nunca más vamos a tolerar este tipo de atropellos. Así que fuerza, Madres; les queda un camino por recorrer. Adelante, estamos con ustedes y seguramente quedarán en la memoria no solamente del pueblo argentino sino también a nivel internacional, como bien son reconocidas. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra la señora concejala Rodríguez.
Sra. RODRÍGUEZ.- Señor presidente: quiero ser breve porque hemos tenido oportunidad de homenajear en otros momentos a Madres, y la verdad es que cuando uno quiere expresar lo que realmente nos significan y resignifican como argentinos, a veces no se puede poner en palabras cuando a uno lo invade la emoción. ¿Por qué digo que invade la emoción? Comentaba en su despacho a la señora de De Vicenti que hace muy poco, quizás un mes, había visto en el canal Encuentro una retrospectiva, un documento que hicieron las Madres. Uno las veía con el paso del tiempo, desde la lucha que iniciaron hace 33 años, y todavía se veía en sus ojos esa fuerza que las movilizó en ese momento y las unificó para poder conseguir lo que lograron. Porque la gesta de las Madres de Plaza de Mayo creo que es algo inédito en el mundo. Quizás estoy diciendo esto por mi ignorancia y por mi pertenencia a nuestro país. Pero realmente las unificó el amor, como decía la concejala Alice, pero también un gran temor. Sin embargo, sacaron de adentro de ellas ese coraje que tienen las madres para ir en busca de sus hijos y de justicia.
Además hay que destacar lo que ellas lograron en nuestra historia movilizándonos a todos nosotros, y algunos quizás nos tenemos que hacer cargo, y hablo particularmente de mi persona. En esa época todavía estaba en quinto año, no tenía mucha conciencia de lo que estaba pasando, pero se veían muchas cosas extrañas, como por ejemplo militares en la calle que entraban a una casa. ¿Y que decía la gente? Es la policía, porque hay un ladrón suelto y lo estamos buscando.
Ellas siguieron toda una trayectoria en la búsqueda de que alguien las escuchara, iban a uno y otro despacho donde les denegaban una verdad que después quedó absolutamente revelada. Le negaban la verdad por el propio cinismo del proyecto orquestado por las juntas militares para destruir una trama social de una generación no solamente comprometida con el tipo de nación y el tipo de sociedad que querían lograr, sino además para que no quedara ningún vestigio de esta generación que pensaba, que se comprometía, que estudiaba, que trabajaba, que desde la fábrica quería lograr otras cosas para sus compañeros de trabajo: la verdad en búsqueda de justicia. Entonces cuando uno las vuelve a ver y ve que todavía en sus ojos sigue esa fuerza, piensa que nos están dejando un legado impresionante a nivel histórico.
Por otra parte, considero muy importante esto de que vengan a esta sesión chicos que hoy están en colegios secundarios y primarios. Tendría que haber una currícula desde el Ministerio de Educación quizás no la conozco , donde esta historia no solamente sea la historia viva de las Madres, sino donde se les internalice qué tipo de sociedad tuvimos y en qué nos convirtieron. Estamos caminando un camino que es largo, estamos en democracia, pero creo que tenemos que aprender que las Madres pacíficamente, con una convicción total y absoluta, por el amor a sus hijos y por querer un país diferente, dieron la lucha que dieron. Por eso tenemos que mantener vivo esto, pero yo creo que ya desde textos, desde un lugar donde esto esté absolutamente internalizado, y sí concluir esta historia, cerrando las heridas que todavía existen, hasta que el último de los agresores, hasta que el último de los asesinos, esté detenido cargando o purgando un poco la culpa, porque no la van a purgar nunca.
Creo que esta historia viva hay que seguir manteniéndola en la conciencia de todos, en nuestros niños, en nuestros adolescentes, porque son las generaciones que van a gobernar este país, que nos van a representar, y necesitan hacer carne esta historia que todavía no está cerrada. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Alessi.
Sr. ALESSI.- Señor presidente: en nombre de nuestro bloque adhiero a este sentido homenaje. No es mi intención ahondar demasiado en las palabras, sino simplemente reflexionar un poco en lo que hoy estoy viendo acá, donde estamos los representantes del pueblo de Avellaneda, jóvenes, niños, personas mayores. Esto de algún modo demuestra la pluralidad en la cual hoy nos encontramos participando de este homenaje, y de algún modo que este convencimiento y esta situación que hoy estamos homenajeando llegó a todos los sectores de la comunidad sin ningún tipo de diferencias. Por eso creo que esto refleja que hay una convicción heredada de que lo que ocurrió no vuelva a suceder nunca más. Seguramente, con independencia del bloque al que representemos cada uno, con palabras más o palabras menos todo lo que digamos va a tener un marco de coincidencia. Esto es lo importante, es lo que han logrado, y creo que ellas con su lucha son las que representan de algún modo que todos estemos fijando la posición que fijamos. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Paz.
Sr. PAZ.- Señor presidente: seré muy breve. Obviamente también adherimos a este homenaje, por eso estamos acá, y queremos celebrar lo que se ha logrado en este recinto, que debería pertenecer a todos, y todos deberían tenerlo como propio. Me refiero a la convivencia de la historia viva de la resistencia, representada en las Madres de Plaza de Mayo, y una generación que nació en democracia. Estamos hablando de la historia, una historia que está presente pero es historia al fin. Entonces está bueno tener acá presentes a los alumnos con los docentes, quienes van a ser los que les inculquen y expliquen parte de esa historia, y que tengan la posibilidad de acceder y ver la historia viva, a símbolos creo yo de dignidad y de resistencia universal. Frente a eso simplemente me parece que fue un buen ejercicio, que hay que practicarlo más seguido, esta conexión del presente y de nuestro futuro con nuestra historia.
Simplemente quiero agradecerles la lucha en nombre del bloque, y decirles precisamente lo que dijo en algún momento Sandra Alice: acá estamos. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal García.
Sr. GARCÍA (D.O.).- Señor presidente: en nombre del bloque del Frente para la Victoria, y en especial de los municipales de Avellaneda, me siento orgulloso de estar presente en este acto bien reconocido, y reconocer la lucha de las Madres, que dieron el puntapié inicial para que el pueblo tome conciencia de lo que venía sucediendo en ese momento atroz. Quizás muchos no querían o no les convenía ver la realidad, que después lamentablemente cuando vino la democracia... Y digo “lamentablemente” porque muchos que se jactaban de democráticos permitieron que estos hechos no se esclarecieran inmediatamente, y hoy al ver que son enjuiciados los genocidas de toda esa época atroz que sufrió el pueblo argentino y la Argentina como nación, hay que reconocer a las Madres como iniciadoras de ese proceso, y felicitarlas y decirles, como los concejales preopinantes, que nosotros estamos con ellas y vamos a apoyar fervientemente que pague el último asesino que ha cometido atrocidades atentando contra el pueblo argentino. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Gutiérrez.
Sr. GUTIÉRREZ.- Señor presidente: deseo adherir por supuesto a las palabras que han dicho mis colegas concejales, y agradecer la presencia de las Madres. Para nosotros es un gran honor que hoy estén presentes, como también que estén presentes los chicos de los distintos colegios, dignifican aún más este honorable Concejo.
Quiero agradecer a las Madres ese proyecto de vida que supieron anteponer ante ese proyecto de muerte que significó la última junta militar, todo ese odio y ese proyecto de desapariciones de jóvenes que querían cambiar el mundo, y hacer un país distinto, con justicia social, con dignidad. Realmente las felicito por no haberse sumado a ese proyecto de odio y anteponer un proyecto de vida como lo vienen haciendo. Para los que militamos lo único que nos queda para homenajear de alguna manera en vida a esos compañeros que dieron todo es seguir sosteniendo las banderas por las cuales ellos dieron la vida. Así que gracias, Madres, por su ejemplo de lucha y compromiso. Seguramente vamos a seguir luchando, desde el ámbito que a cada uno le toque ocupar, para que como bien decían los compañeros que me antecedieron en la palabra, el último asesino esté preso. Porque muchos hoy hablan de mirar para adelante, pero no podemos mirar para adelante si en el pasado hay cosas que todavía no las hemos podido resolver. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Galetovich.
Sr. GALETOVICH.- Señor presidente: desde el bloque de la Unión Cívica Radical y conformando el interbloque del Acuerdo Cívico y Social, quiero agradecer la presencia de las Madres, de todos los chicos y de mis colegas docentes, y el hecho significativo de este homenaje bien merecido para todas las madres que hoy están aquí presentes, y para todas las que han luchado a lo largo de la historia.
Como decía recién el concejal Paz, es necesario que esto se haga cotidiano, y que dentro de la ciudad de Avellaneda se siga generando el debate y contando realmente la historia. Por mi edad no he vivido lo que han pasado mucho de ustedes, que sí han vivido la historia de ese momento atroz de la Argentina, pero desde mi profesión de docente me comprometo día a día, frente a un curso, a transmitir a los jóvenes lo que ha sucedido en ese peor momento que ha vivido la Argentina.
Se ha hecho mucho dentro de la Argentina en materia de derechos humanos, pero queda muchísimo por hacer. Por eso lo único que me queda por decir a las Madres de Plaza de Mayo es un eternamente gracias, porque sin la lucha de ellas y sin la lucha de muchas personas por los derechos humanos, hoy no estaríamos sentados acá fortaleciendo la democracia y representando a todo el pueblo de Avellaneda. Por eso, queridas Madres, eternamente gracias en nombre de todos los presentes. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Núñez.
Sr. NÚÑEZ.- Señor presidente: hablar de las madres es hablar de la militancia por la vida. Fueron las que pusieron luz en la noche más negra que nos tocó vivir en nuestra patria. Hablar de las madres es hablar de dignidad, de compromiso con la justicia, con la verdad, con la solidaridad. Como quiero ser muy breve, solo quiero decirles: a seguir con fuerza para adelante, Madres, hasta que el último genocida caiga en las cárceles donde siempre tuvieron que estar. Fuerza y compromiso para siempre. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Invitamos a la señora María del Rosario Cerruti y al Director de Derechos Humanos y Discriminación, Enrique Arrosagaray, a que ocupen un lugar en el estrado de la Presidencia con el objeto de hacer uso de la palabra.
- La señora María del Rosario Cerruti y el Director de Derechos Humanos y Discriminación, Enrique Arrosagaray, ocupan un lugar en el estrado de la Presidencia. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- En primer término, invitamos a Enrique Arrosagaray a hacer una breve introducción, no sin antes agradecerle toda la labor histórica que desarrolló al respecto en este tema, y sobre todo su arduo trabajo para mantener siempre viva la llama de esta lucha que se está llevando a cabo.
Sr. ARROSAGARAY.- Señor presidente: seré muy breve en esta introducción, porque acá lo que vale evidentemente es que María del Rosario nos diga alguna cosa, pero también yo quiero decir alguna cosa sobre María del Rosario.
En primer lugar quiero agradecer al Concejo Deliberante que nos haya aceptado la sugerencia, y hacerla propia, de generar este hecho.
En segundo término deseo agradecer muy especialmente a todos los chicos y las chicas que están presentes, a los docentes y a los directivos de las escuelas presentes. No quiero nombrarlas porque ya lo hizo el presidente del cuerpo, y además puedo olvidar alguna.
No es casualidad que estén acá. Algunos concejales subrayaron este aspecto, y uno de ellos hizo referencia a la necesidad de transmitir de generación en generación estos temas. Por suerte esto se hace en Avellaneda, y María del Rosario lo sabe. Antes de ayer estuvimos en tres escuelas con María del Rosario. Fue una tarde bastante intensa; estuvimos en la Escuela Nº 12, en la Escuela Nº 4, y en la Escuela Técnica Nº 1. Con las escuelas que están presentes tenemos un ida y vuelta muy regular, muy persistente, y también con otras que no están hoy en este recinto. Trabajamos con perseverancia en ese sentido porque sabemos que es lo que debemos hacer. Los chicos y los muchachos tienen que conocer la historia política reciente de nuestro país.
Y si hace falta hacer ese esfuerzo es porque hay fuerzas que quieren olvidar. No hay que olvidar que hay fuerzas que quieren olvidar. Discúlpenme la desprolijidad de la frase, pero es así, hay fuerzas que desean olvidar. Por eso nosotros tenemos que perseverar en que no hay que olvidar. Es una pelea, un esfuerzo que hay que hacer, y que los pibes estén acá tiene que ver con que por lo menos en algunos tramos, en algunos pedazos, esa batalla la vamos ganando. Por esto va mi agradecimiento.
María del Rosario, que ahora va a decir algunas palabras, y que espero que sean muchas palabras, para el que no lo sabe, es una mujer que estuvo desde la primera hora en la Plaza de Mayo, y desde antes, desde que secuestraron a su hijo en el barrio de Vicente López. Lo secuestró una patota que se le metió en su propia casa al atardecer, y recién se fue pasada la medianoche, donde le robaron muchas cosas, se instalaron en su cocina, comieron de su comida, los maltrataron, y lo peor de todo, se llevaron a uno de sus hijos.
María del Rosario es una mujer que recorrió todo ese espinel, todos esos días, todas esas semanas y todos esos años hasta ahora, con ese reclamo, obviamente contra la dictadura, la prepotencia, etcétera. Ese reclamo central es por la verdad; en alguna etapa fue por la aparición con vida, cuando había esperanzas de que los secuestrados, los detenidos desaparecidos, estuvieran con vida, y luego fue por la justicia, por la justicia a fondo. Como más de un concejal lo dijo, todos los que violaron la Constitución y los derechos humanos tienen que estar en la cárcel, no en otro lado. Y tienen que estar en cárceles comunes; el genocidio que hicieron deben pagarlo.
María del Rosario estuvo al lado de Azucena, de Kety, de María Ponce, y de tantas otras madres tremendamente valiosas. Después, cuando secuestran a María Ponce, a Esther Ballestrino de Careaga, a Azucena, desde acá, desde Avellaneda, de Sarandí, el día 10, enfrentó ese dilema tremendo que era tener que volver a la plaza. Porque si aparecía enseguida otro jueves, y había que estar en la plaza, y vencieron ese miedo que existía por supuesto, pero era más fuerte el compromiso. Así María del Rosario y decenas de otras madres volvieron a la plaza, y no dejaron esta pelea hasta el presente.
En síntesis quiero decir que esta señora que tienen acá presente sabe cada paso de toda esa lucha porque estuvo y está en cada paso de toda esa lucha. Digo esto para que mensuren y valoren que María del Rosario esta acá delante de ustedes. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra la señora María del Rosario Cerruti.
Sra. CERRUTI.- Señor presidente: en primer lugar me siento muy emocionada y quiero abrazar al pueblo de Avellaneda. Me parece maravilloso que tengan el orgullo de su gente, que rindan homenaje a una mujer como Azucena, que se junten los partidos políticos para homenajear a las Madres que hemos luchado, que respeten a sus compañeros desaparecidos y que sigan luchando por la justicia. Me honra estar aquí y les agradezco profundamente a todos este gesto.
Yo no tengo palabras para decir lo que hemos sufrido las Madres y lo que han sufrido nuestros hijos, pero sí tengo mensajes. Sé que esto es una reunión de hombres que hacen política, y que los acompañan los chicos, los hijos, el futuro, y tengo un mensaje para ellos por supuesto. Primero y fundamental, no se puede olvidar el pasado, pero no se puede vivir pensando en vengarse. Hay que vivir pensando en justicia. Cuesta encontrarla, la justicia se esconde, la justicia se nos niega, la justicia a veces es injusticia, pero no hay otro camino para levantar un pueblo, para dignificar a un pueblo, que la justicia, y la justicia hay que buscarla en todos los niveles.
Seguramente los militares no tendrán coraje de volver, porque no los vamos a dejar, pero puede seguir habiendo injusticias y debemos prepararnos, ser solidarios, darnos la mano y tener puntos de unión comunes a todos que nos eleven. Yo vengo de un lugar, el partido de Vicente López, donde no se hacen estas cosas. Por eso siento tanto orgullo de estar aquí, de que ustedes reconozcan en Azucena una mujer valiosísima, que sea ejemplo para todas las mujeres de esta zona. Reconozco el valor que tienen los partidos políticos, de diferentes opiniones, en unirse para localizar un factor importante para la sociedad, y reconozco a los maestros, que se preocupan de los alumnos, para que conozcan y sepan cuál es la lucha a seguir por la vida. De todas maneras, nada me quedar por hacer, todo ya lo hice, pero lo que me queda de vida será para seguir pidiendo justicia. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Invito a los presidentes de bloque a que se acerquen al estrado de la Presidencia con el objeto de entregar un presente floral a las Madres de la Plaza de Mayo María Del Rosario Cerruti, Florentina Almaraz y Blanca Fleitas, y a Cecilia de De Vicenti.
- Los presidentes de los distintos bloques que componen el cuerpo entregan un presente floral a las Madres de Plaza de Mayo María Del Rosario Cerruti, Florentina Almaraz y Blanca Fleitas, y a Cecilia de De Vicenti. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Agradezco profundamente la presencia de las Madres, y de Enrique, que ha hecho extensivo este acto a los colegios, lo que es muy importante, como asimismo a todo el cuerpo, que como se señaló reconoce la labor de las Madres. Esta no es una moda nueva que implementamos ahora sino que viene de años y años. (Aplausos.)
Habiéndose cumplido con el objeto de la convocatoria, queda levantada la sesión.
- Es la hora 12.