- En la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, a los diecisiete días del mes de diciembre de 2008, a la hora 13 y 33:
CONVOCATORIA
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Con la presencia de los concejales que integran los distintos bloques que componen este Concejo Deliberante y de los invitados especiales, damos comienzo a la sesión especial en la que conmemoraremos el Día Internacional de los Derechos Humanos y un nuevo aniversario de la desaparición de nuestra vecina ilustre, señora Azucena Villaflor de De Vincenti. Además se presentará el trabajo que realizó Enrique Arrosagaray.
Por Secretaría se dará lectura del decreto de convocatoria.
Sra. SECRETARIA (Luna).- Dice así:
- Se lee.
HOMENAJE
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- En nombre del Concejo Deliberante de Avellaneda agradezco muy especialmente la presencia de Florentina de Almaraz, madre de Ricardo Almaraz; Blanca de Freitas, madre de Avelino Freitas; Cecilia De Vincenti, hija de Azucena Villaflor; Aída Sarti, Madre de Plaza Mayo; Guido Almaraz, hermano de Ricardo; Blanca Freitas, hermana de Avelino; Pedro De Vincenti, hijo de Azucena Villaflor; Joaquín Escobar, presidente del Frente Grande de Avellaneda; el defensor del Pueblo de Avellaneda, doctor Sebastián Vinagre; la secretaria de Gobierno, doctora Lilian Fernández; el licenciado Walter Romero, secretario de Planificación; el compañero Carlos Fiorentino, quien fue secretario de Derechos Humanos de este Concejo Deliberante e hizo mucho al respecto; de Walter Tejedor, presidente del PRO de Avellaneda; y de alguna personalidad más que en su momento Enrique Arrosagaray mencionará.
A continuación invitamos a pasar al estrado al director general de Derechos Humanos, Enrique Arrosagaray, a hacer la presentación del trabajo de investigación que realizó titulado “Los obreros desaparecidos de Molinos”. (Aplausos).
Sr. Arrosagaray.- Deseo expresar mi agradecimiento al presidente del Concejo, a los presidentes de bloque y a todos los que tuvieron que ver con la cristalización de esta reunión que permite presentar públicamente esta investigación que venimos haciendo en el área de Derechos Humanos del Municipio desde hace mucho tiempo. En realidad, esta tarea ha llevado dos o tres meses, pero hay otras investigaciones que venimos desarrollando desde hace mucho tiempo, por supuesto en el marco del callejón de trabajo que nos marca el intendente, y con la orientación y las especificidades que conversamos y marcamos con la secretaria de Gobierno en nuestro trabajo cotidiano.
Como ustedes saben, el área de Derechos Humanos es muy amplia y, tal como lo definimos hace aproximadamente cinco años, tiene temas del pasado, del presente y también del futuro.
Para ser súper sintético, los temas del pasado tienen que ver, sobre todo, con las trágicas huellas que la dictadura dejó sobre nuestro pueblo; los temas del presente se relacionan con las violaciones que hoy existen en alguna medida y de alguna forma sobre los derechos humanos en la población –son miles de matices que se presentan y sobre los que tenemos que actuar–; y los temas del futuro tienen que ver con la promoción de los derechos humanos; es decir, poder hablar y trabajar con los chicos y muchachos de hoy, para que desde jóvenes incorporen una nueva mirada sobre las obligaciones que cada uno tiene y, especialmente, sobre las obligaciones del Estado para con el pueblo argentino.
Debo reconocer –también lo digo telegráficamente– que nos cuesta mucho llegar a las escuelas y poder tomar contacto con los chicos y los muchachos, porque todavía hay mucho prejuicio en las direcciones de escuelas para abordar con libertad ciertos temas que para algunos todavía son tabú o no se deben hablar.
Este trabajo que presentamos ahora, “Los obreros desaparecidos de Molinos”, tiene que ver con lo primero, los temas del pasado, pero que penetran en el presente. Éste es el cuarto trabajo que nosotros hacemos. Y de esta manera tenemos presente en esta ciudad, en forma casi caprichosa y machaconamente, el tema de Azucena Villaflor. Fue nuestra vecina y la mujer que creó Madres de Plaza de Mayo. Fue secuestrada en una esquina de nuestra ciudad; su familia vivió y vive en nuestra ciudad.
Creemos que no hay mejor forma de homenajear y subrayar una vez más el respeto hacia Azucena Villaflor que recordarla y trabajar en pos de aclarar y sumar información sobre los dramáticos hechos que se vivieron en todo el país y en particular en nuestra ciudad.
Creo que la mejor forma de homenajear a Azucena es obrar en ese sentido, ejerciendo la libertad de investigación y de difusión de las cosas que vamos descubriendo.
Este trabajo de investigación es el cuarto. Los tres anteriores deben recordarlos. El primero lo habíamos llamado “Sector 134”, que investigó qué pasó en ese sector del Cementerio de Avellaneda, donde la dictadura enterró decenas y decenas de ciudadanos que tenían cautivos en campos de concentración. Este fue uno de los lugares donde la dictadura intentó hacer desaparecer definitivamente los restos de los que ya habían desaparecido.
El segundo trabajo fue llamado “Carlos Manfild”, y reunió información sobre el daño que la dictadura le hizo a esta familia de Villa Corina, que se ha transformado en un caso emblemático para el equipo argentino de antropología forense y también para nosotros. Fue el ataque de un grupo de tareas de la dictadura a una vivienda de una torre en el complejo de viviendas de Villa Corina, y fueron asesinados tres adultos y un chico de nueve años, llamado Carlitos Manfild. Esta información la reunimos en un segundo trabajo.
El tercer trabajo fue llamado “El Infierno”, que reunió información sobre el campo de concentración más importante que funcionó en Avellaneda, en la calle 12 de Octubre 234, donde funcionaba lo que en aquella época llamábamos La Brigada de Lanús o la Brigada de Avellaneda. El nombre técnico era Brigada de Lanús, y hoy ahí funciona la llamada DDI de Lomas de Zamora.
Ahí funcionó un campo de concentración. Nosotros logramos visitarlo, logramos entrar, fotografiar, filmar, después de mucha gestión, que no fue fácil. Lilia recordará que tuvimos que gestionar bastante para conseguir ese permiso.
Este es el cuarto trabajo. Decidimos ponerle un nombre a esta serie de trabajos. Ustedes saben que las editoriales publican una cantidad de trabajos de distinto tipo y a los de una misma especie le ponen un nombre. Por ejemplo, a los libros dedicados al género policial le llaman “La Serie Roja” y a los referidos a novelas de amor, “La Serie Rosa”. Nosotros hemos puesto a esta serie de trabajos, y lo informamos acá por primera vez, “Serie Néstor De Vincenti”. Es el hijo desaparecido de Azucena Villaflor, y motivó que Azucena se transformara en lo que se transformó: en una mujer que buscó a su hijo primero, en una madre de Plaza de Mayo después, y la creadora de Madres de Plaza de Mayo. Néstor fue hermano de Pedro y de Cecilia, que están acá con nosotros.
Este es el trabajo número cuatro de la serie Néstor De Vincenti, trabajos de investigación de la Municipalidad de Avellaneda.
¿Por qué pusimos el foco en los desaparecidos de Molinos? Hace un año comenzó la campaña que centralizó el equipo argentino de antropología forense en busca de ADN para tratar de identificar unos seiscientos restos óseos que los antropólogos tienen recuperados y guardados. Esta campaña se desarrolló apoyándose en las direcciones de Derechos Humanos de todo el Gran Buenos Aires y de otros lugares del país. Guillermo Ñañez, director de Derechos Humanos de Varela, acá presente, lo sabe.
Hemos trabajado duro desde hace un año, intermediando con familiares de desaparecidos para que donaran su sangre y para que ese trámite fuera sencillo y rápido.
Cuando hicimos esa campaña detectamos que habían venido a nuestra oficina familiares de tres desaparecidos de la fábrica Molinos. Ya tres nos pareció llamativo. Entonces partimos de ese pequeño grupo de tres y empezamos a escarbar. Así encontramos la buena predisposición, entre otras, de la familia Almaraz, acá presente, y de la familia Freitas, también acá presente. Primero vinieron a nuestras oficinas y después tuvieron la enorme gentileza de recibirme en sus casas, de charlar, de mostrarme documentación y de hacerme copias de fotos de sus hijos, algunas en el propio trabajo. Habrán visto ustedes pegada en las paredes de acá una foto. Creo que es muy buena foto, en la que se muestra a “Chiche” Freitas en una grúa dentro de la planta, es una foto sacada dentro de la planta. Hubo una gran predisposición de estas familias de recibirnos, de contarnos y de responder lo que nosotros preguntábamos sobre sus hijos, sobre el trabajo de sus hijos y sobre las ideas políticas de sus hijos.
Así fuimos siguiendo ese hilo de investigación, como se hace en el periodismo de investigación: preguntar, llegar hasta el lugar, golpear la puerta, tocar timbre, preguntar, tratar de confraternizar. Es la única forma de que un periodista o el responsable de un área de un gobierno municipal puedan acceder a nueva información. Sigue existiendo desconfianza para con el Estado en estos temas, pero nosotros pudimos ir avanzando e ir no sólo chequeando la veracidad de la información que ya teníamos sino acrecentar esa información.
Así fue que, por ejemplo, siguiendo el relato de Guido Almaraz, acá delante nuestro, hermano de un desaparecido y también obrero de la empresa Molinos, y siguiendo los comentarios de Ana María Pérez, esposa de Francisco Fernández, también un obrero desaparecido de la empresa Molinos, pudimos ir consiguiendo otros nombres, que después fuimos chequeando de una u otra forma, con los archivos de la Conadep. Chequeando incluso con la empresa Molinos. Para todo esto nos conectamos con las autoridades actuales de la empresa Molinos.
Ustedes recordarán que en aquella época los titulares de esa empresa eran sobre la famosa firma Bunge y Born. Luego se vendió el paquete accionario. Hoy el dueño es Pérez Compac. Yo tomé contacto con directivos de esa empresa y uno de los gerentes me visitó en mi oficina. Entre nosotros, creo yo, quería chequear que ese tipo que le hablaba por teléfono era de verdad alguien que tenía su oficina en la propia Municipalidad. Estoy seguro de que quería chequear eso, que era una investigación oficial que estábamos haciendo. Pero bueno, bienvenido sea.
Se sentó en nuestra pequeña oficina un hombre que seguramente está acostumbrado a oficinas mucho más grandes y mucho más cómodas, y aceptó iniciar un intercambio de información. Y gracias a este intercambio de información pudimos chequear que los nombres que nosotros le íbamos pasando efectivamente habían sido obreros de la empresa Molinos.
En algunos casos nos dieron el número de legajo; en todos los casos nos dieron la fecha de ingreso a la empresa de estos obreros, y también en todos los casos nos informaron que habían dejado de trabajar en la fábrica Molinos, pero ¿en qué concepto, cómo habían dejado de trabajar? ¿Habían renunciado? No, no habían renunciado; tampoco habían sido echados. Simplemente habían abandonado el trabajo. Así figura en las anotaciones oficiales de la empresa, como abandono de trabajo. ¿Cuál era la causa de que no trabajan más? Era abandono de trabajo. Parece mentira que con una formula tan sencilla, tres palabras apenas, se esconda un drama tan gigante como el del secuestro de ciudadanos. No hace falta decirlo, pero el secuestro de ciudadanos implicaba la privación ilegítima de la libertad, la tortura por el tiempo que sus captores lo quisieran, el asesinato y la desaparición de los cadáveres. Esa es la anotación liviana de la empresa, y algún día habrá que investigar también en el caso de Molinos si existió algún grado de connivencia como ha existido con otras empresas y la dictadura entre la patronal de Molinos de ese momento y la represión. Por algunos indicios yo creo que no. No me voy a extender en eso ahora, pero por algunos indicios creo que no la hubo. De todos modos, es tema de investigación. El asunto es que fuimos investigando y encontramos entonces once nombres hasta el presente, pero por algunos testimonios que hemos recogido estamos convencidos de que hay algunos más. Guido Almaraz me aportó hace poco el apellido Albornoz –si no recuerdo mal , que sería el número doce, pero todavía no hemos encarado chequear este dato, aunque ya tenemos foto. Hay un indicio, que nos aterra un poco, aunque hay que seguirlo, de que los desaparecidos de Molinos no serían menos de veintiséis.
Como ocurre en muchas investigaciones, también esta investigación es parcial: es un resumen de una investigación hasta donde hemos llegado. Hemos llegado hasta lo que hemos llegado, pero no cerramos y seguiremos investigando esto.
Para terminar les quiero decir que este encuentro hoy acá tiene como objetivo presentar este trabajo –cada uno de ustedes recibirá una copia , donde está la lista de los desaparecidos, la fecha de los secuestros, en algunos casos los lugares de los secuestros, y alguna información más. Van a tener una copia de esto, pero creo que acá hay un plus nosotros por lo menos lo hemos charlado con Jorge Degli Innocenti y con Armando , y por eso invitamos a Cecilia, a Pedro y a Aída Sarti, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; hay un plus que es la intención de homenajear en serio a estas dos mamás de dos obreros desaparecidos de Molinos. Me refiero a Blanca y a Florentina, que son dos mujeres que en la primera época de las Madres de Plaza de Mayo estuvieron en la plaza, pusieron el cuerpo en la peor época, y eso tiene un valor que me interesa subrayar. Además, son mujeres que, como todas las madres, se han puesto grandes; los achaques avanzan –los achaques avanzan en todos nosotros, claro, pero ellas ya están un poco más grandes que nosotros y queríamos que reciban un abrazo de este Concejo Deliberante y este gobierno municipal, que les dan toda su calidez y reconocimiento a dos mujeres que no han estado mucho en la tapa de diarios o de revistas. Seguramente no han tenido muchos reconocimientos, pero queremos que en nuestra ciudad, ahora y acá, quede para siempre este reconocimiento especial al esfuerzo que ustedes hicieron.
Ustedes siguen viviendo en los mismos barrios donde la dictadura les cayó. Yo estuve en la casa de Florentina y de Guido. De esa casa se llevaron al hijo de Florentina, y me ayudaron a ver, y yo supe ver de alguna manera, cómo está ahí esa puerta, todavía la misma puerta que la dictadura derrumbó a golpes, a culatazos o a patadas no sé . Ahí está la misma puerta con un parche de madera que le pusieron donde ahora está la cerradura nueva, porque obviamente hubo que cambiarla. Ahí está el parche de madera, ahí está la misma puerta que la dictadura tiró abajo para robarse al hijo de Florentina y también a la esposa, porque también se robaron a la esposa de este ahora querido compañero obrero de la fábrica Molinos. Ahí están las huellas. Nosotros no tenemos derecho a olvidarnos de esas huellas. Tenemos todos los días, creo yo, que recordar estos temas. Yo sé que hay mil cosas que hacer, mil cosas del presente y del futuro, pero no tenemos que olvidarnos de estas cosas, porque esa historia está en nuestro presente.
Este cuerpo legislativo hace un par de años declaró persona no grata en Avellaneda al ex comisario Alberto Rouse. Hubo pelea para que se lograra eso. Nosotros detectamos que Alberto Rouse, comisario de la intimidad de Etchecolatz y de Camps, caminaba tranquilo por el centro de Avellaneda y tenía una agencia de seguridad en el corazón de Avellaneda. Esas cosas no pueden ser, muchachos. Todavía miles de familias están lastimadas por los daños que la dictadura hizo en todo el país, pero nosotros somos responsables de nuestra ciudad, y como responsables de nuestra ciudad no tenemos que olvidar estas cosas. Tenemos que recordarlo y tenemos que trabajar para que la historia esté clara y no se entierre, y el cuerpo legislativo de esta ciudad, como el Departamento Ejecutivo de esta ciudad, tienen un compromiso fuerte creo yo para que así sea y por eso trabajamos.
Queda para ustedes este trabajo. Espero que lo lean y sobre todo que puedan sumarse aportes en ese sentido. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Degli Innocenti.
Sr. DEGLI INNOCENTI.- Señor presidente: no voy a extenderme demasiado. Creo que hay algunas cuestiones a las que se ha referido Enrique Arrosagaray que tienen sentido. Este cuerpo deliberativo desde hace muchos años ha iniciado un proceso intentando que la memoria no vaya haciendo que las cosas se pierdan.
Fijémonos que preside este Concejo Deliberante un símbolo de tortura: Cristo en la cruz. Un 25 de diciembre algunas fechas se discuten nace en un pequeño pesebre, perseguido por el poder imperial de ese momento, un niño que venía a ser llamado para los que creyeran, los que tuvieran fe en él –más allá de la historia, de las instituciones y las evoluciones , y ese símbolo de tortura, esa representación de alguien que sufrió la tortura por pensar distinto hasta de quienes pensaban igual que él, por sentir y proclamar la palabra de Dios en ese momento sufrió todas las torturas posibles, el escarnio y la muerte en la cruz.
No es nuevo en el hombre este tipo de cuestiones; no es nuevo en la humanidad. Hoy se recuerda la Navidad por un Papá Noel de Coca Cola con un sombrerito y una cantidad de regalos. Se ha convertido en una fiesta pagana o fiesta divertida, un lugar de encuentros y despedidas y con otras connotaciones. Intentan tapar la memoria. La memoria tuvo ese origen y esas consecuencias: las consecuencias de un mundo de paz, la palabra de unidad y de fraternidad.
Más allá de todas las circunstancias y después de todo lo que ha pasado inclusive el holocausto producido por las guerras mundiales, también producto de los hombres , en 1948 la Asamblea de las Naciones Unidas proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El peronismo en su seno tiene algunas actitudes hasta contradictorias –ya lo hemos dicho varias veces– con respecto a una parte o una circunstancia de lo que fue denominado el tema de los derechos humanos, pero también ha tenido posiciones contundentes.
En 1949, sobre la base de la Declaración de los Derechos Humanos, promulga la Constitución de 1949 que agrega a nuestro país una cantidad de derechos que hasta ese momento no estaban consagrados en ningún lado ni en ningún cuerpo. Justamente, es una materia pendiente que todos esos derechos no hayan sido incluidos nuevamente en las reformas que se hicieron posteriormente.
No es menos cierto que también en este país se violaron los derechos humanos cuando, para reprimir a un gobierno constitucional, la fuerza aérea bombardeó una plaza abierta para derrocar a una persona, simplemente porque no pensaba igual. Más allá de las consideraciones, de los errores y aciertos que pudiera tener esta cuestión, se provocó la muerte de más de 300 personas. Nada es casual; eso estuvo pensado y planificado. En este marco se fueron dando determinados hechos.
No me puedo olvidar también de que años después ocurría una desgracia más, que fue la muerte de Oscar Bidegain. Pese a recuperarse la democracia en 1983, este gobernador de la provincia de Buenos Aires, electo por el voto popular, tardó más de siete años en poder recuperar sus derechos y regresar a la patria, porque aun en un gobierno democrático estuvo condicionado por las fuerzas que tuvieron que ver con esa noche trágica del 24 de marzo de 1976, y quizás antes. Por eso hablo también de las contradicciones del partido peronista, del Movimiento Nacional Justicialista y todas las fuerzas integrantes en ellas, en las que convivieron desde Satanás hasta muchísimos héroes y compañeros.
No hacernos cargo de la historia es quizás la mayor batalla que quieren dar quienes pretenden olvidar las cuestiones. Por eso no nos podemos olvidar. Sería injusto no decir que a veces el peronismo ha tenido situaciones contradictorias, pero también ha sido el que en algunas circunstancias y en algunos tiempos ha reivindicado muchos de los principales derechos humanos. Es más, quizás lamentablemente fue el que ha tenido –y esto lo digo sin ningún ánimo partidario– más cantidad de sangre derramada en esta democracia, sistema que no fue producto nada más del voto popular de algunos que cómodamente votaron ese día, sino que una cantidad de gente luchó y dio su vida para conquistarla. No debemos olvidarnos de estos hechos.
En 1987 este Concejo Deliberante crea –si mal no recuerdo– la primera Comisión de Derechos Humanos de un Concejo Deliberante, por lo menos de la provincia de Buenos Aires. Su primer presidente fue Hernán Basílico, actualmente funcionario, compañero militante del Movimiento Nacional, con una larga historia de lucha dentro de los movimientos sociales, políticos y sindicales de este país y compañero de la JTP de los trabajadores de Molinos.
Fíjense: el hijo de Azucena era militante de la Juventud Peronista. A esto no lo digo con la intención de hacerme dueño de nada sino simplemente referenciándonos. Nada es casualidad. Por eso creo que es muy importante que fijemos posturas y estemos todos los días.
Cuando el equipo antropológico forense vino a trabajar a Avellaneda, a uno de los primeros lugares que vino fue al Concejo Deliberante, donde se reunió con los concejales Balcarce y Basílico. En ese momento yo era muy joven e ingresaba recién al Concejo Deliberante, pero esa fue una de las primeras reuniones que hubo cuando empezaron a realizarse los trabajos sobre lo en estos días se cumple un nuevo aniversario: el combate de Monte Chingolo.
Creo que tratar de recordar y mantener la memoria es lo único que nos va a permitir que las navidades que nacieron como una esperanza de una posibilidad de amor y crecimiento entre los hombres, no sean convertidas en una fiesta de Papá Noel, y que en los colegios y todos lados se pueda seguir trabajando y ampliando esta memoria.
Este Concejo Deliberante no sólo declaró ciudadana ilustre a Azucena Villaflor, sino que también armó una biblioteca para que esté a disposición de las escuelas, que está referida al tema de los derechos humanos. No creo que con esto saldemos ninguna deuda; simplemente estamos apuntando hacia el futuro, para que no se olvide ni se pueda tapar con ningún otro recuerdo a quienes lucharon y trabajaron durante todos estos años de manera activa, efectiva y contundente, y que con ese “marchen, marchen” inauguraron las caminatas alrededor de la Plaza de Mayo donde se reunían.
Lo peor que nos podría pasar es que la memoria sea subvertida una vez más por los factores de intereses que hacen que se olviden estas cuestiones para que realmente vuelvan a pasar. En definitiva nunca la memoria es ejercida nada más que para tapar, o se tapa simplemente porque se quiere que vuelva a ocurrir.
Nosotros queremos aportar nuestro pequeño granito de arena y homenajeamos, honramos y nos sentimos orgullosos de nuestra lucha. Esperemos que ésta no sólo continúe hasta que el último argentino sea feliz, hasta que el último habitante de nuestra tierra tenga trabajo, vivienda digna, acceso a la cultura, a la salud, al trabajo y a todas las cuestiones que hacen dignas a un hombre, sino también para que nunca más muera una sola persona en democracia, para que nunca más suceda un golpe de Estado y para que, con errores y equivocaciones, cada dos años todos podamos seguir eligiendo representantes que nos gobiernen, y cada cuatro años gobernadores y presidentes, para que puedan cambiar el destino de una patria para felicidad de su pueblo.
Este es el reconocimiento que queríamos hacer desde el Partido Justicialista. Disculpen si me extendí demasiado, pero me parecía correcto expresar estos conceptos. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Paz.
Sr. PAZ.- Señor presidente: como siempre, para este Concejo Deliberante es un honor recibir a las Madres de Plaza de Mayo. Más de una vez las hemos recibido y todos estamos convencidos de que este espacio de discusión democrática probablemente las tenga como mucho más dueñas que muchos otros, en función de la lucha que llevaron a cabo contra la dictadura más feroz que recuerde este país.
El bloque de la Coalición Cívica quiere adherir a este homenaje a quienes lucharon por los derechos de sus compañeros, ya que aparentemente ese fue su único pecado ante la intolerancia de quienes se creían dueños de la vida de los argentinos y llevaron a que hoy lamentablemente tengamos que estar haciendo esto.
Pero qué bueno es que en estos veinticinco años que se cumplen de democracia al menos podamos homenajear, y qué bueno es el trabajo realizado por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad en la búsqueda de la memoria, que es la búsqueda permanente para que esto –como decía el presidente del bloque justicialista– no caiga en el olvido y haga que los más jóvenes crean que esto no ha pasado.
Reivindicamos este trabajo y la lucha de las Madres y obviamente adherimos a este homenaje. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Silva.
Sr. SILVA.- En principio quiero adherir a este homenaje y, fundamentalmente, encuadrarlo dentro de lo que representan para nuestro país los veinticinco años de democracia que hoy todos los argentinos estamos disfrutando que, para bien o para mal, es el mejor sistema que el ser humano encontró para convivir.
Sin duda, es irremplazable el dolor de las madres cuando un hijo es víctima de estos –diría la expresión, pero voy a tratar de ser respetuoso– “h… de h…”. Esta situación me toca muy de cerca, y en particular la de Molinos Río de la Plata, porque mi padre era obrero de esa fábrica.
Mi padre trabajó no mucho tiempo en Molinos, pero siempre comentaba y hablaba en la mesa familiar de las circunstancias que ahí se estaban viviendo y de cómo en ese momento sus compañeros o amigos eran controlados y habían sido víctimas de algo que no sabía qué era. Sin lugar a dudas, todas esas conversaciones que hemos tenido fueron sembrando en los cuatro hermanos que somos, y particularmente en mí, una gran duda, que fue lo que me llevó en el año 78 a empezar a militar en la escuela secundaria. Obviamente éramos una familia pobre y yo tenía que trabajar para poder estudiar de noche.
También a mí, como a muchos de nuestra época, me tocó ser víctima de ciertas circunstancias. Por ejemplo, por el simple hecho de llevar una carpeta bajo el brazo ya éramos sospechosos. He vivido y padecido, sin pretender comparar esto con el dolor que sienten las madres a quien hoy estamos homenajeando.
Simplemente les quiero decir gracias, que continúen en esa lucha, que sigan investigando como lo están haciendo, porque la verdad tiene que aflorar por encima de todas las cuestiones políticas, porque lo único que nos va a hacer libres es la verdad. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Invito a la señora Florentina de Almaraz y a la señora Blanca de Freitas a que se acerquen al estrado de la Presidencia. También invito a la señora Aída Sarti. Vamos a hacerles entrega, por medio del secretario de Derechos Humanos, de un diploma recordatorio, y por medio de Aída Sarti, de un ramo de flores.
- Se les hace entrega del diploma y del ramo de flores. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- También invito a la señora Cecilia de Vincenti a acercarse al estrado de la Presidencia para entregarle un ramo de flores.
- Se le hace entrega del ramo de flores. (Aplausos prolongados.)
- La señora Cecilia de Vincenti hace uso de la palabra de manera inaudible por no utilizar el micrófono.
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Invito a las señoras a sentarse al estrado de la Presidencia a efectos de que se dirijan al cuerpo.
Tiene la palabra la señora Almaraz.
Sra. ALMARAZ.- Señor presidente, señores concejales, público presente: les agradezco con todo mi corazón todo lo que hacen por los derechos humanos, todo lo que hacen por los desaparecidos de Molinos Río de la Plata. Espero que los objetivos se cumplan, que Dios nos esté escuchando. Espero que terminen la tarea que han empezado. Les agradezco mucho todo lo que hacen por los derechos humanos, por los desaparecidos de Molinos Río de la Plata, porque nos han llevado un pedazo de carne. Muchas gracias. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra la señora Freitas.
Sra. FREITAS.- Señor presidente, señores concejales, público presente: me invade una profunda emoción, como pueden suponer. Muchísimas gracias por todas las cosas que están saliendo a la luz, en este momento en que se están queriendo tapar muchas cosas. Ustedes, con el valor que el Señor les da, están sacando las cosas a flote.
Yo les agradezco mucho porque están haciendo aflorar de abajo, de la tierra, como el Ave Fénix, la verdad sobre lo que han hecho con los hijos de esas madres que están esperanzadas por saber. Porque se dicen tantas cosas pero en concreto no hay nada. Pero algún día se va a saber porque hay quienes están luchando, que no se quedan.
Les agradezco mucho este homenaje, que en definitiva es para mi hijo, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos. Muchísimas gracias y que Dios los bendiga para que puedan seguir firmes y adelante. (Aplausos prolongados.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra la señora Sarti.
Sra. SARTI.- Señor presidente, señores concejales, público presente: tengo la suerte, o la desgracia, de que desde hace siete años estoy en el archivo de las Madres, Línea Fundadora. Realmente mi capacidad de asombro no me deja pasar ni un solo día con tranquilidad.
Hace dos días recibí a un historiador muy importante de Indiana, Estados Unidos, que venía con el asombro de pensar cómo era posible que las madres, las mujeres, pudiéramos salir a la calle para tratar de buscar a nuestros hijos sin tener ningún aparato detrás. Le dije que todo fue a causa de la dictadura implantada por las fuerzas armadas; le expliqué qué hacían esas mujeres.
Lo que pasa es que nosotros tenemos nuestra historia muy repleta de militares. Algunos, desde el año 30, fueron golpes, otros, desde que comenzamos a tener nuestra república, eran profesionales pero también ejercían su actitud militar con batallas y demás, los caudillos en las provincias. Todo eso se fue sumando y a mí me dio la pauta de que en realidad llegamos al año 2008 como si fuéramos federales y unitarios. Esto lo vemos nosotros ahora con los chicos, que están viniendo mucho a la casa de las Madres.
Me parece muy bueno todo esto que están haciendo acá. Yo justamente fui muy amiga de Azucena. Estuve con ella hasta las diez de la noche del día anterior al que se la llevaron, y a veces pienso que la memoria nos juega una mala pasada. Nos olvidamos de cosas muy importantes que habíamos vivido juntas y que habíamos sufrido juntas. Quiero que eso se recuerde, porque este es su lugar, esto es donde ella iba y venía con esa forma de ser que no era autoritaria, con una ternura infinita. Siempre tenía una palabra para cada una que sufría un desencanto.
Volviendo a este historiador, él decía cómo era posible que no nos hayamos muerto, que no hayamos caído en ese dolor, porque cuando a uno que le falta un ser querido le cuesta mucho remontar el vuelo. Y yo le dije que la razón fue que desde la primera hora se empezaron a juntar las mujeres e hicieron una catarsis; es decir, el juntarnos, el hablar, el buscar, el luchar, el sufrir todas las cosas que hemos sufrido, las persecuciones, la muerte de tres madres, el volver a la plaza porque nos echaron, volver nuevamente cuando se llevaron las tres madres, había que sacar un coraje que realmente no sé si lo teníamos, pero lo hicimos todas juntas. Les puedo asegurar que es imposible de creer el dolor, el miedo, el espanto que teníamos al abrazarnos y volver nuevamente cuando nos llevaron a nuestra fundadora Azucena Villaflor, “Mary” Ponce y Esther Careaga. (Aplausos prolongados.)
Sr. ARROSAGARAY.- Por último quiero aprovechar la oportunidad para agradecer la presencia de dos personas que forman parte de la comisión de familiares de los muertos en combate y de los asesinados en el hecho que mencionaba Jorge Degli Innocenti hace unos instantes: el combate de Monte Chingolo. El próximo día 23 se va a realizar una actividad justamente en lo que fue la fosa donde enterraron a casi medio centenar de ciudadanos, lugar donde hace poco trabajó el Equipo Argentino de Antropología Forense. Están aquí porque son amigos y para invitar a todos ustedes a hacerse presentes el día 23. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Invito a los señores concejales a permanecer en sus bancas luego de que se levante la presente sesión a efectos de iniciar en unos minutos la segunda sesión de prórroga en homenaje a nuestro compañero “Tato” Marciano.
Habiéndose cumplido con el objeto de la convocatoria, queda levantada la sesión especial convocada para el día de la fecha.
- Es la hora 14 y 23.