- En la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, a los veintiséis días del mes de septiembre de 2008, a la hora 13 y 18:
CONVOCATORIA
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Damos comienzo a esta sesión especial. Agradecemos especialmente la presencia de nuestro intendente interino, el ingeniero Jorge Ferraresi; de nuestro director de Derechos Humanos e historiador, Enrique Arrosagaray; de nuestra directora de Ceremonial y Prensa, Mariana Giorgi; del presidente del Círculo de la Prensa Avellaneda-Lanús, don Néstor Santos. También quiero agradecer la presencia de Omar Percudani, del Diario La Ciudad, que siempre nos acompaña en estas sesiones.
Por Secretaría se dará lectura del decreto de convocatoria.
Sra. SECRETARIA (Luna).- Dice así:
- Se lee.
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- En consideración.
Tiene la palabra el señor concejal Degli Innocenti.
Sr. DEGLI INNOCENTI.- Señor presidente: si bien en el origen y en el espíritu de la confección de este proyecto utilizamos como referencia histórica el golpe del 16 de septiembre de 1955, la idea es también tener presentes estos veinticinco años de continua práctica de la democracia. Creo que este último período debe ser el más largo de toda nuestra historia donde las instituciones democráticas han funcionado, y lentamente el país se va encarrilando hacia una democracia efectiva y duradera, faltando y restando seguramente una cantidad importante de materias al respecto, que van a ser producto de la continuidad de los procesos democráticos, donde solamente el pueblo, que elige a sus representantes, al finalizar sus mandatos determina la validez o el término de los mismos.
Este período atraviesa dos siglos: el pasado y este. En el siglo pasado del cual todos formamos parte y venimos sucedieron por lo menos seis reconocidos hechos que tuvieron trascendencia de golpes de Estado institucionales contra gobiernos democráticos elegidos voluntariamente por el voto popular. También se dieron algunos golpes intermedios, como en 1943, de sectores golpistas contra otros sectores golpistas.
Sin entrar a hacer disquisiciones en particular, el del 16 de septiembre de 1955 creo que marca un hito fundamental que este cuerpo ya reconoció, ha reconocido el gobierno nacional, y hoy reconoce la totalidad de las fuerzas políticas a la distancia, desapasionadas. Porque de una u otra manera todas las fuerzas políticas dieron el consentimiento por acción o por omisión a que muchas veces se interrumpiera el orden institucional. Y de esto debemos hacernos cargos seguramente todas las fuerzas políticas para no cometer estos hechos nunca más y no alentar a que cuatro iluminados, seguramente regidos por intereses mesiánicos, como quedó demostrado, jugaran en contra del pueblo.
Este 16 de septiembre, al que nosotros hacemos referencia, está signado por dos hechos trascendentales e inéditos, que fueron enmarcando lo que iba a pasar después y que se consolidaría a partir del 24 de marzo de 1976. Es un hecho inédito que viene precedido por un bombardeo a una ciudad abierta. Aún no está considerado tan claramente por los argentinos y reivindicado como una de las barbaries que tuvo el siglo pasado nuestro país, sin haber habido una guerra civil. La fuerza aérea en una ciudad abierta bombardea a ciudadanos inocentes en un intento fallido de provocar el derrocamiento de un gobierno militar.
Los hechos del 16 de septiembre se conjugan justamente con la amenaza de la marina de guerra de la República Argentina organismo que todos mantenemos y no para que nos ataque sino para que nos defienda de bombardear las destilerías de La Plata y las destilerías de la ciudad de Buenos Aires, intentando de esta manera corromper o alterar el orden institucional, que logran.
La actitud madura y serena del general Perón evitó que hayamos llegado a una guerra civil, que nos hubiera costado bastante y hubieran sido muy dolorosas las consecuencias.
Este bombardeo solamente es comparable al bombardeo de Guernica, una ciudad vasca donde hace sus primeros inicios una técnica de guerra que los nazis iban después a tomarla para su intento de avanzar sobre Europa, que era el bombardeo en picada. En ese caso, en el medio de una guerra civil una fuerza aérea extranjera bombardeó, y esto ha producido una de las mayores obras de arte del mundo, y reconocida como tal, que es el Guernica, de Picasso, terrible y conmocionante obra, muy importante y muy grande, en esos blancos, negros y grises que tiene, y además la conservación del árbol en ese lugar que no pudo ser destruido por el bombardeo, como señal y testigo de que todo iba a florecer y que alguna vez iban a suceder las cosas.
Fue una guerra civil que provocó entre hermanos millones de muertos y que fue el prolegómeno de lo que sería la segunda guerra mundial entre las dos facciones que se estaban disputando el poder en Europa.
Creo que todos los golpes, si bien nosotros lo decimos en los considerandos, fueron realmente dados contra la voluntad popular y por lo tanto deben ser repudiados.
Pero en todo este mecanismo todos estamos acostumbrados a los hechos de la militancia, de la resistencia, a los hechos que fortuitamente se fueron armando a través de resistir a estos intentos de perpetuarse en el poder por parte de organizaciones –como en este caso del Estado, que implantaron desde el terrorismo de Estado hasta la intervención económica que en muchos casos nos ha llevado a casi la destrucción del país.
Pero en particular queríamos apuntar hacia la conservación de la memoria, que es recordar permanentemente para que nunca más nos pasen, estos hechos que pasaron.
Vino un vecino hace un tiempo, que ha estado con varios de nosotros planteando una situación en particular, que a lo mejor habría que estudiarla mucho más, juntando muchos más datos. Él recuerda a su padre como que el 16 de septiembre fue fusilado literalmente por gritar “Viva Perón” en las cercanías de La Plaza de Mayo por la policía del momento, “los cosacos”, como se decía en ese momento; si bien no falleció ese día, falleció en los días posteriores producto de esto. Y él contaba que un grupo de gente intentó resistir ese día el golpe con lo que podía, con nada, con sus armas, con sus palabras, con su pecho.
Entonces nos pareció que era importante marcar un hito, que involucra a todos aquellos que desconocemos, los héroes anónimos, como bien dicen los considerandos, que han ofrendado la vida por la conservación del orden constitucional, por defender los gobiernos constitucionales, sean del signo que sean y de la pertenencia política que hayan tenido.
Me parece que es un hecho importante por destacar. No hemos hecho, quizás, una difusión y tenía sentido porque creo que todos estos hechos deben ser cotidianos; no deben ser hechos excepcionales ni maravillosos. Deberíamos realmente introducirlos en nuestro ámbito más interno, que es la cultura; que nuestra cultura realmente se afiance en la cultura democrática, de repudio a quienes realicen este tipo de prácticas y de recordar permanentemente a aquellos que dieron la vida por una patria mejor, por un gobierno democrático y por un país libre. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Doval.
Sr. DOVAL.- Señor presidente: en primer lugar quiero rescatar la idea general de este homenaje a los vecinos que han resistido los gobiernos anticonstitucionales.
Hay un concepto que se suele utilizar en los análisis históricos incluso hasta en la facultad a veces se pone de manifiesto que tiene que ver, como decía Jauretche, con una zoncera. Quizás Jauretche no llegó a vivirla y podríamos catalogarla como una nueva zoncera. Tiene que ver con aquello de que a lo mejor la causa principal de que los argentinos hayamos recuperado la democracia en 1983 se debe a la pérdida de la guerra de Malvinas. Es algo común; se suele decir que como se perdió la guerra en Malvinas tuvimos la posibilidad de tener nuevamente democracia.
La zoncera en sí trabaja en un sentido contraproducente, porque la consecuencia lógica de esta aseveración es que los argentinos le debemos la democracia a la Thatcher y a los gurkas ingleses.
Hay que reivindicar la resistencia del pueblo en todos sus órdenes y en todas sus responsabilidades cívicas. Antes de ser modificada la Constitución sostenía que todo argentino no sólo tiene la posibilidad de resistir e incluso de levantarse en armas contra quien contraataque esta Constitución sino que es un deber. En ese sentido, esas responsabilidades cívicas durante todos estos tiempos en que se ha vivido con gobiernos anticonstitucionales se han ejercido de diferentes maneras. Están los que tuvieron una responsabilidad cívica mucho mayor, que también hay que reivindicarlos, porque gracias a ellos, que muchos están desaparecidos y otros no, tenemos democracia, porque son los que resistieron a los que no nos daban democracia.
También cabe recordar a estos vecinos anónimos. Como a veces el cine expone, la resistencia se ejerce hasta con un grito en una esquina. Por ejemplo, en 1955 con la resistencia peronista a lo mejor un acto mínimo de resistencia era pararse y gritar “Viva Perón”. Ese también era un acto de resistencia a esos gobiernos inconstitucionales.
Entonces, reconocer el valor de la democracia y del sistema que hemos elegido los argentinos para vivir, y reconocer que lo ejercemos y lo disfrutamos gracias al sacrificio y al compromiso del propio pueblo, es romper un poco este tipo de zonceras. Por eso me parece que el homenaje es válido y nosotros como bloque obviamente adherimos a él. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Paz.
Sr. PAZ.- Señor presidente: en principio quiero adherir al proyecto en consideración lo hicimos ya a la hora de votarlo y plantear desde la academia, como lo hacía el concejal Doval, que el tema de la resistencia a la opresión se va dando desde hace más de cinco siglos. Es el derecho a la resistencia a la opresión.
Hay diversos formas de resistirse, pero también hay consecuencias que tienen que ver con una sociedad que aprendió o entendió que toda una comunidad, de una u otra forma, a veces sin pagar con la vida, sufre la existencia de la tiranía que en su momento representaron los golpes de Estado. Esto se dio a través de los diferentes exilios de mucha gente en los distintos golpes de Estado, o en la persecución gremial que no llevó a terminar con la vida de las personas pero sí a terminar con la vida social o comunitaria de toda una sociedad.
Los argentinos hemos entendido que la democracia es la forma de vida que más se adecua al alcance de la libertad, más allá de que sea perfectible, como decía el concejal Degli Innocenti, y que tiene bastantes deudas que cumplir con nuestro pueblo.
Queremos adherir a esto, queremos adherir a este homenaje y homenajear también en definitiva a todos los que de alguna manera u otra fueron censurados, sufrieron el exilio, la represión desde la persecución gremial. Y está bien este ejercicio permanente de la memoria porque este año vamos a cumplir veinticinco años de la recuperación de la democracia, y hay una generación que si bien nació en el siglo que hablaba el concejal Degli Innocenti, cuando nosotros le hablamos de dictadura militar, ellos hablan de historia.
Entonces, está bien que esta historia se transforme en vivencia viva, valga la redundancia, a partir de estos permanentes homenajes.
Simplemente quería decir esto. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Tiene la palabra el señor concejal Silva.
Sr. SILVA.- Señor presidente: para no redundar en detalles, quiero adherir fervorosamente a ese reconocimiento de esos vecinos anónimos, que muchos han dado su vida, otros han sido torturados, otros han sido desaparecidos. Y vaya este homenaje a cada uno de esos vecinos.
Me parece extraordinario que este Concejo Deliberante haya puesto por sobre todas las cosas a esos vecinos anónimos, a quienes muchos de nosotros conocemos, y que pasaron sin pena y sin gloria, pero hoy les estamos dando la gloria que les corresponde. (Aplausos.)
Sr. PRESIDENTE (Bertolotto).- Les agradezco a todos.
Cumplido el objeto de la convocatoria, queda levantada la sesión.
- Es la hora 13 y 37.